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lunes, 28 de junio de 2010

¿Oir o escuchar?


Pintura: Mary Beth McKenzie,

No es lo mismo oir que escuchar

7 vidas

Comprender

Procurar comprender primero, implica que te
intereses más por comprender a los otros y
menos por hacer que los otros te comprendan a ti.

Significa asimilar la idea de que si quieres que
haya una buena comunicación y que sea provechosa
para ti y para los otros, has de procurar sobre todo
comprender a los demás.


Cuando comprendes de dónde proceden las personas,
qué están intentando decir, qué es importante para
ellas...que ellas te comprendan es algo que le sigue
de forma natural; viene por si solo.

Pero si inviertes ese proceso ( que es lo que la mayoría
de nosotros hacemos en la mayor parte de las ocasiones),
estás poniendo el carro delante del caballo...


Cuando intentas hacerte entender antes de entender
a los demás, el esfuerzo hace que la comunicación
se resienta y es posible que acabes trabado en una
batalla entre dos egos.


Richard Carlson

Cuando me explicaron hace años lo que implicaba
saber escuchar, me di cuenta qde que esa familla
que tenía yo de buena escuchadora se caía como
un castillo de naipes.

Ahora, todos los dias, presto atención a lo que
siento mientras me llegan las palabras del otro y
poco a poco voy aprendiendo a escuchar mejor...

Teresa

sábado, 5 de septiembre de 2009

Despertar


Elaine blog

Hay que comprarse una potente linterna
y tener el valor de mirar dentro, pero
mirar atentamente, sin juzgar, sin
culpabilizarnos, sencillamente dejar fluir,
observar, dejarse sentir...

¡¡¡pero tenemos tantos miedos!!! y lo
cierto es que si sacamos ese miedo fuera,
resulta que es una mierda de bicho que
podemos chafar con la punta del dedo
meñique del pie izquierdo...


Teresa

Este trozo de un libro de Jung, define bien lo que quiero decir:

"El Universo no nos juzga; sólo nos provee
de consecuencias y de lecciones y de
oportunidades para equilibrarnos y aprender
a través de la Ley de la causa y el efecto.


La Compasión nace del reconocimiento
que cada uno de nosotros lo estamos
haciendo tan bien como podemos dentro
de los límites de nuestras creencias y
capacidades actuales.

Que yo alimente a los hambrientos,
perdone un insulto, y ame al enemigo
– Estas son grandes virtudes.


Pero si tuviera que descubrir que los más
pobres entre los mendigos y el más
imprudente entre los ofensores

están todos dentro de mí, y que yo
sobrevivo necesitando de las limosnas
de mi propia caridad; que yo mismo soy
el enemigo que tiene que ser amado
– ¿Entonces qué?


C.G. Jung

jueves, 20 de agosto de 2009

La experiencia


Ben Goossen


“Solo la experiencia posee el valor del sentido
que cada uno le haya dado a lo vivido”
Y en efecto, hay quien ha encontrado
“el sentido de su vida” a partir de una experiencia (una
revelación, una pasión, una enfermedad, etcétera). Pero también
hay quienes creen que no lo han encontrado y que incluso no
existe. “Nuestro mayor reto no consiste en
resolver los enigmas o el misterio de la propia existencia, sino
en vivirla. Y debemos darnos permiso para vivir plenamente, sin
trazar demasiadas expectativas. Parece una perogrullada, pero
nuestro reto cada día es vivir, abrirnos a las experiencias que
nos depare la vida y no doblegar las cosas para que sean como
nosotros deseamos”. El individuo es un arquitecto
de su propia existencia, así que cada cual termina siendo
el constructor de sentido, el único capaz de dotar a su vida de
significado. Eso sí, utilizando la experiencia de lo ya vivido. En
definitiva, “hay que vivir atentamente y descubrir en lo vivido aquello
que tiene sentido y lo que no”

Xavier Guix

sábado, 1 de agosto de 2009

Jardineros de nuestro espíritu


Magda Berny

La mente es como un jardín que puede ser inteligentemente
cultivado o abandonarse y llenarse de hierbas y maleza.

Sin embargo, ya sea que esté cultivado o descuidado,
siempre está destinado a producir algo. Si no se siembran
semillas útiles, entonces caerán, crecerán y se reproducirán
en abundancia semillas de maleza.

Al igual que un jardinero cultiva su parcela manteniéndola
libre de maleza, sembrando las flores y frutos que desea,
así también todos debemos atender el jardín de nuestra
mente, limpiándolo de pensamientos dañinos, inútiles e
impuros, y cultivando los frutos de pensamientos correctos,
útiles y puros.

Siguiendo este proceso, tarde o temprano descubrimos que
somos los jardineros de nuestro espíritu, reconocemos las
faltas en nuestra manera de pensar, captamos cada vez
con mayor precisión, cómo nuestros pensamientos se
encargan de moldear nuestro carácter, nuestras circunstancias
y nuestro destino.


El pensamiento y el carácter son uno solo, ya que este último
es la sumatoria de nuestros pensamientos dominantes.
Puesto que el carácter de una persona se revela y manifiesta
en sus circunstancias, es posible afirmar que el entorno de
cada uno siempre estará en armonía con su estado interior.
Esto no significa que las circunstancias de una persona en
un momento dado sean un indicador de la totalidad de su
carácter, sino que algunas de ellas están íntimamente
conectadas con algún elemento vital de su pensamiento,
el cual ha sido el causante de dichas circunstancias.

Cada persona está donde está por decisión propia.

Los pensamientos que han moldeado su carácter la han
llevado allí. Esto es válido tanto para aquellos que se
sienten decepcionados con el mundo que los rodea como
para quienes están satisfechos con él.

En el proceso del desarrollo humano, cada circunstancia
que enfrentamos trae consigo una enseñanza y una lección
que debemos aprender; una vez que la hemos aprendido,
ésta termina y da lugar a otras circunstancias.

James Allen nos recuerda lo siguiente:
"La persona que piensa que su vida es el resultado de
condiciones externas, suele ser víctima de ellas. No obstante,
cuando crea conciencia del poder creativo que reside dentro
de ella, y entiende que es allí donde se encuentran tanto
las semillas, como la tierra que da fruto a tales circunstancias,
sólo entonces se convierte en la dueña y señora de sus pensamientos.

Camilo Cruz


(del blog "un passeig per la vida")

Reconocer al niño interior


Andrey Vahrushew

Bucay, explica muy bien en este escrito,
la soledad que puede sentir nuestro
pequñin interior, su llanto desconsolado
y su angustía por sentirse solo y no escuchado.


¿Porqué lo hacemos tan poco?

¿Qué nos frena?


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Nuestro niño interior

Los cinco principios básicos para hacerse
cargo de nuestro niño interior son muy
sencillos y efectivos cuando los ponemos
en práctica honestamente, con continuidad
y con apertura:

1.- La idea principal es volver a conectar con
ese niñito que generalmente se siente solo
y abandonado para que nos diga qué necesita,
para ayudarlo a expresarse, para validarlo,
para que confíe en sus emociones y en sí
mismo. De esa forma, empezaremos a confiar
en nosotros mismos.

2.- Nuestro adulto interior, la parte más sana
y crecida que podemos encontrar en nosotros,
debe reconocer al aspecto infantil y herido
del niño que nos habita y aceptarlo como es.

3.- Debemos aprender a tratar al niño interior
con un amor incondicional y mostrar una
actitud tan permisiva que le permita sentirse
libre para expresar sinceramente sus sentimientos.

4.- Debemos respetar la forma en la que el niño
herido pretende enfrentar sus problemas.
Aceptar que quizás él o ella saben más que
nosotros, cómo afrontar la situación y qué es
lo que hay que cambiar. No se trata de dirigir
las acciones sino de ser el continente que el
niño necesita para poder encarar su desafío.
Él decide el rumbo y el adulto lo sostiene.

5.- El adulto interno debe resistir sus urgencias
y no forzar al niño lastimando a que soluciones
sus cosas ya, ni a que deje de llorar ni, mucho
menos, a que sea feliz ahora.

Todo eso es la consecuencia de una acción,
pero no su punto de referencia.
Cuidar de nuestro niño interior es más que
reconocer su presencia. Se trata de saber
de sus necesidades y de sus reacciones
frente al dolor, es amarlo y hacerse cargo
de su indefensión. Mientras no lo escuchemos,
seguirá reaccionando y empeorando nuestra
manera de ser en el mundo, especialmente
en los afectos.
Pero el niño interior se volverá adecuado y
creativo si nos decidimos a dedicarle el
tiempo, la atención y los cuidados que se
merece. Cuando las personas se sienten
validadas en su dolor, pueden expresarlo
y atravesarlo; aparece entonces la alegría,
la sensibilidad y la entrega.

Cuando podemos llevar adelante estos pasos,
nos relacionamos saludablemente con ese
niño vulnerable y le permitimos salir a la
superficie. Es entonces cuando descubrimos,
a veces con sorpresa establecer verdaderos
contactos íntimos con los demás, porque,
nos guste o no, la vulnerabilidad y entrega
del niño interior es lo que posibilita la
intimidad, el encuentro de las almas.

Jorge Bucay

jueves, 30 de julio de 2009

Dar y recibir


Imagen: creativ


La vida misma es una oportunidad; la
oportunidad más verdadera. Sólo tenemos
una. El aliento que entra en nosotros es
la definición de oportunidad. Algunas
veces necesitamos que nos lo recuerden
para mantener claro nuestro objetivo,
para recordar qué es real.


En esta enorme selva no es necesario
talar los árboles ni aprender a caminar
por bosques y montañas. Haz lo que
tengas que hacer. Cruza cualquier
montaña que tengas que cruzar.
Rodea todos los árboles que tengas
que rodear. Sigue tu camino sorteando
ríos, cruzando barrancos. Construye
tus puentes. Haz todo lo que debas
hacer, pero recuerda algo: recuerda
tu rumbo. Si lo pierdes, caminarás
en un gran círculo.


Muchas veces eso es lo que hacemos.
No tenemos una brújula incorporada.
En cuanto perdemos el rumbo,
terminamos haciendo un círculo
gigante y al final nos encontramos
en el mismo punto en que comenzamos.
A algunas personas les ocurre una y
otra vez. Lo primero que tienes que
aprender de eso es que has perdido
el rumbo. Has olvidado tu prioridad
en la vida: sentirte pleno.


El aliento te trae una y otra vez un
mensaje muy dulce: “Mantén claras
tus prioridades y siente la plenitud
en esta vida. Eso es lo que puedes
lograr, lo que deberías hacer”.
Pero ahí fuera hay un mundo entero
ladrándote: “¡Ah, pero eso no es todo!
Deberías hacer esto y aquello.
Ganar más dinero. Mejorar en esto
y en lo otro”.


¿Qué mensaje hay que te recuerde lo
que significa cada aliento? Piensa
en el Titanic cuando se hundió.
Mientras el casco estaba bien todo
era maravilloso: las mesas tan bien
puestas, la música, la comida exquisita…
Pero cuando el casco no aguantó, y
las mesas y los pianos comenzaron
a moverse, la historia cambió.
Cuando se empezaron a caer las
lujosas lámparas nadie dijo:
“¡Qué bonita lámpara esa que se cae!
” Todas aquellas cosas se habían
convertido en un inconveniente.
Puede ocurrir en un instante.


Cuando está claro lo que es prioritario
en la vida, todas esas cosas tan
bonitas son nuestro capital. Cuando
peligra lo fundamental, se nos
vuelven en contra. ¿Qué es lo que
quieres en tu vida?


Sólo debemos recordar que la vida
es un viaje muy hermoso. Tenemos
que aprender el arte de dar y recibir.
Si sabes recibir amor pero no darlo,
no puedes amar. Si sabes dar amor
pero no recibirlo, tampoco puedes
amar. Tienes que saber ambas cosas.
Entonces sabrás lo que es el amor.


Si sabes recibir el aliento pero no
sabes dar las gracias, nunca
comprenderás su valor. Cada aliento
merece gratitud. Es un sentimiento.
“¡Sí, ha sucedido!” Cuando puedas
sentir esa gratitud, empezarás
verdaderamente a recibir en tu vida.


Lo más hermoso de todo esto es que
ocurre cada día. Recibir y dar.
Da tu gratitud y recibe el regalo
supremo de la existencia. Aprende
a recibir, aprende a dar, aprende a
comprender. Entonces el ciclo fluye.


Prem Rawat

martes, 26 de agosto de 2008

La palabra escrita


ilustrac. Laura Lacambra


Cuando escribo, se aligera mi
mochila, todo se va colocando
en su lugar y mi interior empieza
a fluir con suavidad.

domingo, 15 de junio de 2008

Nudos


ilustrac: James Jean

Al fin se aclaro mi cabeza,

y se fueron todos, o casi

todos los nudos.



martes, 15 de abril de 2008

Escucha tu corazón

EL SILENCIO

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo y
al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundará tu pecho de este modo,
y sentirás el latido con que tu corazón
recuperado te irá diciendo todo, todo, todo.

Francisco Luis Bernardez